miércoles, 21 de agosto de 2019

Tailandia



“No quiero morir en una oficina, quiero morir en la playa”.
Jack Ma, fundador de Alí Baba

¿Cuál es la ciudad más visitada del mundo? ¿Será París, Roma, Nueva York, Londres? La ciudad más visitada del mundo desde varios años es Bangkok, capital de Tailandia. Y por buenas razones.

Dueña, junto con México, las Filipinas, y quizá algún otro país, de las playas más hermosas del mundo, una gastronomía deliciosa, la increíble arquitectura de sus palacios, los fantásticos templos budistas, lo exótico del país, Tailandia ha roto récords de turismo año tras año.
Pero, ¿cuáles son los secretos que tiene Tailandia?

1.- La actitud de servicio y el profesionalismo. Los tailandeses, no todos, pero en su amplia mayoría son gente humilde de corazón, devotos budistas y están en estado armónico. Dan una cálida bienvenida y despedida. Siempre de buen humor, como si fuera su primer día de trabajo y mantienen una alta inteligencia emocional. Te van a ayudar aunque no hablen inglés. Esa buena vibra atrae turistas.

El trato es cálido, sin importar de dónde vienes, tu vestimenta o poder adquisitivo. nadie te va a hacer sentir menos. Por algo le llaman merecidamente “el país de las sonrisas”. Aunado a eso, los aviones salen a tiempo, llegan a tiempo, los tours cubren lo prometido, encontrarás cómo superan tus expectativas. Por ejemplo, un hotel 3 estrellas en Tailandia equivale a uno 4.5 estrellas en México. Puedes conseguir muy fácilmente un hotel en perfecto estado, de una cadena estadounidense en $35-40 dólares con desayuno buffet incluido para dos personas. Un hotel equivalente en México costaría arriba de $100-120 dólares.

Éste es el factor, que a mi parecer ha hecho crecer más a Tailandia y que se puede aplicar a nuestras empresas: la atención al cliente y el cumplimiento de expectativas.

2.- La continua reinversión de ganancias en infraestructura, sus carreteras, puertos, trenes son de gran nivel. Si Tailandia fuera una empresa imagina que cada vez tiene mejores instalaciones, más productos, más servicios, más personal capacitado.

Hace 15 años Tailandia recibía 10 millones de turistas al año. Eso no es poco. Es más de los que actualmente recibe Brasil, Australia, Egipto, por ejemplo. En el 2018 recibió 38 millones, es decir, creció 300%, ubicándose en el lugar #8 receptor de turismo en el mundo. México fue el país #6 con 40 millones de turistas y que probablemente va a perder su puesto: las razones incluyen el sargazo, la reducción del gobierno actual de los programas de promoción turística y la cancelación del Aeropuerto Internacional de México en Texcoco.  Tailandia en cambio, hizo hace 13 años un nuevo, funcional y precioso aeropuerto en Bangkok.


3.- Las reglas se respetan. En Tailandia los turistas se sienten como en casa, pero saben muy bien que no pueden hacer desmanes, traer droga o alterar el orden. Es un país donde hay una fuerte presencia militar. Sí hay pena de muerte y los castigos por incumplimiento se llevan a cabo a rajatabla, sin importar que el infractor es nacional o extranjero. Aunque hay prostitución, como en Holanda o España, no se puede violentar los derechos de la gente que trabaja en ese ámbito.


Si alguien quiere emigrar a Tailandia las reglas son ultra estrictas.  El inmigrante tiene que depositar una fuerte suma de divisas en un banco tailandés, ser productivo a la sociedad y es revisado cada 3 meses en su comportamiento.

Tailandia tiene 5 veces menos homicidios que en México, a pesar de que tiene un PIB per cápita un poco menor, no hay “ninis”. La gente puede vender cosas, pero no pide limosnas. El graffiti en las paredes es mínimo, y hay mucha menos basura que en las calles de México.

4.- Los bajos impuestos. Tailandia cobra 20% de Impuesto Sobre la Renta (ISR) a las empresas grandes, 15% a las medianas y 0% a las pequeñas (lo que permite que compitan contra la economía informal). Un IVA de 7%. Todo mundo está trabajando, es uno de los dos países con menos desempleo en el mundo y ha crecido a tasas del 4% promedio casi todos los años de la década.

La moneda de Tailandia es el Bath, una de las monedas más revaloradas del mundo. El dólar, el euro, la libra esterlina, el won coreano, el franco suizo, el yuan chino, todas se han devaluado contra el Bath. Eso incluye al peso mexicano. Hace 5 años con 1 peso mexicano se compraban 2.5 Baths, hoy 1 peso compra 1.6 Baths, es decir, el peso se devaluó 35% contra el Bath. La libra esterlina se devaluó 30%, el dólar se devaluó 10%, el euro 20% contra el Bath.

No hay país perfecto en éste mundo; cada uno tiene que encontrar sus aspectos competitivos. En el caso de Tailandia es atención al cliente, cultura, infraestructuras y bajos impuestos. Nuestros gobernantes mexicanos deberían de darse una vuelta para ver cómo países, que en su momento fueron considerados pobres, Singapur, Corea del Sur, Malasia, Tailandia, han salido o están saliendo de la pobreza.

Si deseas conocer más de Tailandia, te puedo compartir el PDF por inbox: “Guía de Tips Para Visitar Tailandia”.

Derechos Reservados 2019, Ing. Gerardo Herrero Morales
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lunes, 29 de julio de 2019

¿Necesitas ser 100% Mejor que la Competencia?




¿Necesitas ser 100% Mejor que la Competencia?

Muchas veces cuando las cosas no van como quisiéramos pensamos que tenemos que reiventarnos por completo, hacer una “reingeniería” de la empresa. Y aunque a veces puede ser buena idea, en general solo necesitamos hacer pequeños cambios para que las cosas mejoren por completo.

Piensa en una carrera de caballos.

El caballo amarillo ganó por ser 1% más rápido que el caballo blanco. ¿El caballo amarillo era 100% más rápido que el caballo blanco? No, era mínimamente más rápido.
El caballo amarillo pudo haber ganado porque:
1)    Su comida era 1% más buena que la del caballo blanco
2)    El caballo amarillo estaba 1% con más energía (pudo haber descansado más)
3)    El jinete era 1% más ligero que el jinete del caballo blanco
4)    El jinete era 1% más capacitado que el jinete del caballo blanco
5)    La montura del caballo amarillo era 1% mejor (presionaba menos)
6)    El caballo amarillo había sido entrenado 1% mejor que el blanco
7)    El caballo amarillo estaba 1% mejor hidratado
8)    Etc.

Aquí el problema es que no sabemos cuál fue el factor del 1% que le dio el gane al caballo amarillo.

Y así como cada factor puede sumar -al menos- 1%, cualquier factor en contra pierde también al menos, 1%. Si un ejecitovo va bien vestido a la junta con un cliente suma 1%, ir mal vestido resta 1%, comprar materia prima de menor calidad resta –al menos-1%, crear un buen ambiente de trabajo suma 1%, tener “energías raras”, resta 1%, etc.
En el evento más importante de caballos, el Derby de Kentucky, el ganador se lleva $1.9 millones de dólares y el segundo lugar $600 mil dólares. Así que parecería que no es “tan malo” ser el segundo lugar.

Pero eso es en el mejor escenario. En otros muchos ámbitos, un proveedor ganador se lleva el 100% del negocio y el segundo lugar 0%, cosa que también ocurre en la política: el candidato ganador se lleva el 100% de la presidencia y el segundo lugar el 0%. El pretendiente ganador se lleva el 100% de la prometida, el segundo lugar el 0%. En los deportes los Rams le ganaron el SuperBowl del año 2,000 a los Titanes, porque éstos últimos se quedaron a 1 yarda de anotar.

Es por ello que no debemos minimizar ningún factor que nos pueda hacer ganar lo que buscamos. Ni uno solo, por trivial que parezca. Todos los detalles suman o restan. Un 1% puede ser la diferencia trágica.

Hay que desglosar y desburocratizar nuestros procedimientos, analizando con lupa todas las actividades, llámense como se llamen: ventas, producción, atención al cliente, proveeduría, reclutamiento, etc. Todos están sujetos a la regla del 1%.

Nos guste o no, debemos enfrentar la realidad, la competencia cada vez es más exigente y tratar de ser mejores cada día. Sacar el ego, atender los comentarios de clientes, la autocrítica, la evaluación periódica, el no conformismo son nuestros mejores aliados.

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domingo, 31 de marzo de 2019

La Apreciación Ajena Incrementa la Motivación Propia.


La Apreciación Ajena Incrementa la Motivación Propia.

Haz un hábito de ser agradecido, especialmente con las personas que te rodean. Mientras más aprecies los comportamientos positivos de la gente, crearás mayor empatía. Sin apreciación, no hay empatía, así de fácil. Vamos a necesitar empatía para vender nuestros productos o ascender en la escala social o corporativa, de eso puedes estar seguro.

Cada vez que aprecias a una persona, haces que ella se sienta mejor. Incrementas su auto-estima y que se sientan importantes en sus labores. Tú mismo te sentirás mejor. La energía positiva fluirá entre las personas.

La apreciación debe de ser genuina y oportuna en el momento en que ocurre algo que te gusta. No intentes dar una apreciación falsa porque te sentirás falso, y las otras personas también lo notarán.

Hay un sentido de reciprocidad de la gente que has hecho sentir bien. Ellos querrán hacerte sentir bien también a ti tanto de palabra, como en hechos.

Un ejemplo de hacer sentir bien a alguien es estar callados y prestar total atención cuando ellos hablan y sobre todo cuando expresan sentimientos. Una vez que ellos callen no debes de tomar tú la palabra de inmediato. Haz una larga pausa para permitir que ellos vuelvan a hablar si dejaron algo pendiente de decir. Si no hablan más, puedes entonces tomar la palabra tú, pero no antes.

Aprecia la oportunidad que las empresas en las que trabajas te permitan mostrar tus talentos. En reciprocidad, eso incluye apreciar los talentos ajenos. No debemos ser mezquinos cuando alguien tiene los méritos; se debe dar la apreciación debida.

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jueves, 28 de febrero de 2019

El Mito de “Hacer las Cosas Bien y a la Primera”.



El Mito de “Hacer las Cosas Bien y a la Primera”.

En lenguaje de negocios y productividad la frase: “Hacer Bien Las Cosas y a la Primera”, “Do It Right The First Time” (DRIFT) se ha convertido en una especie de vaca sagrada que nadie la cuestiona. El término DRIFT es usado comúnmente en los círculos de calidad, y en cualquier programa de mejoramiento organizacional.

Aunque la frase DRIFT tiene las mejores intenciones del mundo y su lado positivo de que la gente tenga la actitud de concentrar la atención en hacer las cosas de la manera más pulcra posible, ya que la calidad es un factor necesario en aspectos personales y empresariales, como está planteada es mayormente un mito que exploraremos a fondo:

1.    La naturaleza la contradice. Observa cualquier especie de pájaros jóvenes que empiezan a volar. Los pájaros tratan de volar y no lo hacen “bien y a la primera”. Se caen al suelo y se golpean duramente repetidas veces hasta que lograr dominar la técnica de volar. Observa el video:

            https://www.youtube.com/watch?v=_TcOqkadlR0

2.    La realidad la contradice. En la realidad lo que opera es la “curva de aprendizaje”. En donde nos tardamos bastante tiempo en aprender cualquier competencia antes de “hacerla bien”. Por ejemplo, los humanos no caminamos “bien y a la primera”, sino que el proceso natural se gatea primero, luego se usa andadera, luego el niño pequeño se para con titubeos, se cae, se levanta, se vuelve a caer, da algunos pasos erráticos, pasan varios días hasta que logra aprender a caminar.

Lo mismo pasa en todo tipo de ámbito. El joven no anda en bicicleta “bien y a la primera”. El adulto no maneja bien un automóvil de velocidades “bien y a la primera”. A menos de que alguien sea un genio no va a decir un párrafo en su clase de inglés sin acento y sin falla a la primera.

Y lo mismo pasa en cualquier ámbito de empresa. Un operario no saca la producción ni en calidad ni en cantidad, “bien y a la primera”. Todos los operarios empezaron con cierta torpeza, nerviosismo y titubeos antes de llegar a producir sin errores. Pueden pasar meses o años antes de que lleguen al tope de la curva de aprendizaje.

3.    El querer forzar las cosas a hacerlas bien y a la primera nos puede hacer no tolerantes con los aprendices, al plantearles expectativas irrealistas. Cada persona tiene diferentes curvas de aprendizaje, y aunque haya quienes tengan una curva más corta, todos tenemos dicha curva. Tendremos que estar dispuestos a “desperdiciar” tiempo y materiales antes de que llegue el momento que la persona ejecute sus procesos con la calidad de “cero errores” y en tiempo récord.

La realidad de la vida es la curva de aprendizaje es el paradigma correcto. DRIFT no lo es.

Por ejemplo, jamás asumas que tienes una competencia por haber tomado un curso, ya sea de planeación de objetivos, de negociación, de finanzas, de ventas, de excel o cualquier software. Te pudieron haber hecho dinámicas y ejercicios, en el curso, pero no será hasta que practiques que las domines. Y cometerás muchos errores en el proceso, invertirás mucho tiempo en dominar un instrumento musical, surfear, o pegarle bien a una raqueta de tenis o cualquier competencia que quieras adquirir.

Las empresas deben dar tiempo post-cursos para que los participantes practiquen y practiquen y practiquen lo aprendido antes de que los colaboradores dominen la técnica que les enseñaron.

Recuerda cómo venciste los miedos, los titubeos, las caídas cuando querías manejar una bicicleta. Lo hiciste practicando, con valentía, determinación y sobre todo paciencia. Los mismos ingredientes que vas a necesitar para cualquier competencia que quieras tener. Exígete o que te exijan el DRIFT cuando estás en el pico de tu curva de aprendizaje, (“DRIFT-en-el-pico-de-la-curva-de-aprendizaje”), ahí estaría bien, pero no antes.

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miércoles, 23 de enero de 2019

Profesionalismo, 10 Sugerencias Para Incrementarlo.



Profesionalismo, 10 Sugerencias Para Incrementarlo.

“Profesional. No es una etiqueta que te otorgas a ti mismo. Es una descripción que desearías que otros digan de ti”. David Maister.

¿Tiene tu empresa un decálogo de profesionalismo? Si no la tiene tal vez tengas algún ejemplo de una persona con la que te has topado en tu trabajo a la que consideres la quintaescencia del profesionalismo. Seguramente te llamaron la atención algunas de las características que la hacían diferente a los demás. Tan diferente que puedes contar con los dedos de una mano una persona que consideres un profesional al 100% Hay varias que destacar:

1.    Puntual. No solo en el horario de llegada, sino que siempre cumple con las promesas que hace, ya sea de fechas de entrega, de mercancía, o trabajos que tiene que entregar a sus clientes internos y externos.

2.    Calidad. Sus reportes y presentaciones los entrega inmaculados, sin fallas de ortografía, claros de entender, con datos precisos y fiables.

3.    “El show debe siempre continuar”. Es el ejemplo que nos dan los actores de teatro que continúan con un estado de ánimo positivo, aun cuando hayan tenido un mal día o una tragedia personal. El auditorio no lo percibe. El profesional de la oficina, del taller sigue adelante como guerrero, a pesar de sus penas.

4.    Asertividad. Tal vez te llegue a la mente el ejemplo del perfecto mayordomo inglés. Discreto, siempre diciendo la verdad que dice con todo el tacto del mundo, procurando no ofender a los demás. Muy observador, toma la palabra en momentos precisos, sin querer acapararla, ni ser el reflector de atención del grupo, o el “alma de la fiesta”. No se deja llevar por la opinión mayoritaria si ésta está equivocada.

5.    Inteligencia emocional. Mantiene siempre su centro, incluso en medio de acaloradas discusiones internas o externas. Su lenguaje corporal es de seguridad y aplomo. Mantiene la cabeza fría. No toma decisiones precipitadas, sino recopila y compara la información exponiendo pros y contras de cada alternativa.

6.    Es una persona justa. Toma en cuenta a las personas, no hace menos a los demás que están debajo de su puesto de trabajo, no busca adular a los de arriba. Mantiene un sentido de balance, se fija en el mensaje, no en el mensajero.

7.    Integridad. Le puedes dejar las llaves de tu casa, la contabilidad de la empresa, las contraseñas de las cuentas bancarias. Te dirá los ingresos y egresos a dos dígitos. Te informará oportunamente la verdad, por incómoda que pueda ser. No ocultará sus errores, no los descargará en otros. Te detallará qué aprendió de cualquier error que haya cometido, porque no deja de ser humano, y el plan de acción que tiene para que no vuelva a suceder.

8.    Actualizado. Es una persona-recurso, a la cual puedes acudir en búsqueda de asesoría. El profesional sabe que no sabe todo. Busca también asesoría de otros, así como capacitación interna y externa. No es alguien al que tienes que rogarle para que asista a un curso; será el primero en llegar y el que hará preguntas precisas al instructor.  Y si no le dan capacitación en su empresa, él o ella la pagará de su bolsillo y su tiempo propio, ya que sabe que los trabajos no son eternos, pero estará listo para los retos nuevos.

9.    Imagen. Viste discreto, con pulcritud en su atuendo y en su persona. Su escritorio está limpio de papeleo, su bandeja de entrada actualizada y en orden. Cada día previo deja fijadas sus prioridades de trabajo para el día siguiente.

10.  Es una persona completa. Le dedica buen tiempo a su familia, a su cuerpo físico y espiritual. Participa de las decisiones de su colonia. Nunca deja descuidado a su “niño interior”, practica sus hobbies, juega con sus mascotas, viaja, lee, se reúne con sus amigos selectos, sabe disfrutar la vida.

Esta lista puede parecer algo muy difícil de lograr por el esfuerzo que hay que dedicarle. Solo hay que recordar que del nivel de profesionalismo que tenemos dependen los ingresos personales y de la empresa en que laboremos. Los tiempos por venir serán cada vez más y más competitivos, no menos.

Hay más características que puedan definir a un profesional y que por espacio se nos quedan en el tintero. Por lo pronto te sugiero un ejercicio. Asigna 10 puntos a cada una de las anteriores, te darán 100 puntos posibles en total. Y haz un plan de acción para tratar de alcanzarlos.

El profesionalismo es algo que no se compra, que inexplicablemente no se enseña en la escuela ni en la universidad, en las empresas se menciona al paso. Es, por ende, una competencia olvidada, y solo nos queda decidirnos a lograrlo. Porque al final del día el nivel de profesionalismo que deseamos lograr es una decisión personal.

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martes, 8 de enero de 2019

Ahorros Tontos, Ahorros Inteligentes


Ahorros Tontos, Ahorros Inteligentes

Estando en primer semestre de ingeniería me tocó un compañero de habitación que cursaba la misma carrera, solo que él estaba en el último semestre. Y de alguna manera tuvo tiempo para compartirme amablemente algunos consejos para enfrentar los 5 años por venir.

“Cuando vayas a pensar en ahorrar, piensa bien si se trata de un ahorro tonto o uno inteligente. No ahorres en libros, no ahorres en comida, no ahorres en un colchón bueno, no ahorres tiempo no yendo al gimnasio. Esos serían ahorros tontos. Ahorra en fiestas, ahorra en alcohol, ahorra tiempo no viendo televisión. Esos serían ahorros inteligentes”. Los ahorros tontos son populares, uno quiere comer sabrosa comida chatarra, o pasar el tiempo divirtiéndose. Los ahorros inteligentes implican un grado de disciplina, y por ende no son muy populares.

Cuando tienes una materia de contabilidad te explican que hay múltiples diferenciaciones de costos: costos de producción, costos directos, indirectos, costos sumergidos, costos ABC, etc. Lo que no nos explican es que también hay costos tontos y costos inteligentes. Cuando hablamos en costos no solo nos estamos refiriendo a los económicos, sino de tiempo, energía, motivación, imagen, etc.

Y al no saber ésta distinción cometemos demasiados errores en nuestra vida profesional y personal. Ejemplos de lo anterior serían regatearle mucho a un proveedor, solo para que el proveedor nos embarque dándonos la última prioridad dentro de sus clientes. Al llegarnos la mercancía con poco tiempo de producción podríamos tener que pagar horas extras para cumplir nuestros propios compromisos. Y eso podría salirnos más caro que haberle pagado al proveedor su precio original. Otro ejemplo sería haberle regateado al proveedor, solo para descubrir después que fabricó nuestras piezas con materiales de segunda. Un proveedor puede, en teoría, aceptar negociaciones donde el cliente gana y el proveedor pierde. Lo que ocurre en realidad es que el proveedor no pierde. El proveedor nos rebaja la categoría dentro de sus clientes preferenciales, ya sea castigándonos en tiempo de entrega, calidad o servicio. Esos serían ahorros tontos. Claro que resulta atractivo ir con el jefe y presumirle que “ahorramos costos” regateándole al proveedor, y lo más probable es que el jefe aplauda. Cada vez que pagas menos, pierdes poder de exigirle a un proveedor que te entregue un producto en tiempo y forma. Una mejor estrategia es hacer una negociación ganar-ganar, en donde se le ofrece al proveedor mayor volumen o mayor frecuencia en las compras a cambio de mejores precios (ahorro inteligente).

Otro ejemplo sería cuando recursos humanos para “ahorrarse el 50%”, contrata a un operario de $10,000 pesos al mes que echa a perder la producción y descompone su máquina, por no haberle pagado a un operario que cobraba $15,000 pesos pero que hacía una producción impecable. Es decir, hay un costo asociado a la incompetencia. Hay cuatro escenarios diferentes: un trabajador de $15,000 bueno, uno de $15,000 malo (sería el peor caso), uno de $10,000 malo y uno de $10,000 bueno (que aparentemente pudiera ser el mejor caso), sin embargo, lo que muy probablemente ocurra es que ese trabajador tan bueno y tan barato se vaya a la primera oportunidad dejándonos la máquina tirada o que los compañeros le hagan “bullying” para que no los deje en evidencia y les afecte sus intereses al cobrar tan poco. Hay que considerar todos los escenarios y prever qué hacer si nos sale malo, simplemente porque quisimos “ahorrar”.

Un caso reciente, la presente administración de México canceló el aeropuerto de Texcoco que llevaba 35% de avance, y la argumentación era que había habido corrupción y que haciendo un par de pistas en el aeropuerto militar de Santa Lucía se “ahorrarían $100,000 millones de pesos”.  En vez de revisar si hubo esos actos de corrupción, corregirlos y atrapar culpables, se tomó una decisión política en lugar de un análisis económico, que incluyera elementos como:

1.    El costo de pagarle a los inversionistas que prestaron para hacer el aeropuerto de Texcoco.

2.    El costo en tiempo (que lleva años) de hacer estudios de viabilidad en Santa Lucía.

3.    El costo de oportunidad de no contar con un aeropuerto moderno para sustentar la demanda creciente de decenas de millones de viajeros.

4.    El costo intangible de imagen en donde México es visto como un país no confiable para invertir.

5.    El costo de traslado de los pasajeros entre 3 tipos diferentes de aeropuertos distanciados horas entre sí (Santa Lucía, el actual y el de Toluca), con la consiguiente pérdida en turismo y en negocios.

6.    La pérdida de competitividad de no contar con un aeropuerto centralizado para distribución de carga aérea.

7.    El despido de 45,000 trabajadores directos y la pérdida de 450,000 puestos de trabajo indirectos.

8.    La compra de otros terrenos para trasladar a las familias de los militares desalojados en el aeropuerto de Santa Lucía.

9.    La contaminación del lago natural de Zumpango donde está el aeropuerto de Santa Lucía.

10. El riesgo de accidentes de aviación al estar operando tres distintos aeropuertos al mismo tiempo.

11. La devaluación inmediata que originó la cancelación al pasar de 18.50 pesos por dólar a 20 pesos.

12. El incremento en la prima de riesgo que piden los inversionistas para comprar bonos mexicanos.

Analistas económicos diversos consideran que ese “ahorro” le puede costar a México más de 1 punto porcentual del PIB cada año. Al final del día, las autoridades aeronáuticas no avalarán a Santa Lucía, por consiguiente, las aerolíneas internacionales no querrán volar ahí. México se quedará sin aeropuerto de Texcoco, ni tampoco habrá Santa Lucía operativo.

Aquí el punto es que cuando tomemos decisiones hay que checar si un ahorro es real o falso. Para que un ahorro sea real debe ser ganar-ganar, debe tener considerados todos los costos asociados sin omitir ninguno. Conque omitamos uno solo puede ser devastador, así como los costos intangibles que puedan existir. Tomar decisiones populares podrá ser aplaudido en el corto plazo, sin embargo, las consecuencias futuras de alto impacto se presentan porque la realidad es siempre implacable.

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miércoles, 12 de diciembre de 2018

Pasaporte a la Mediocridad.



Pasaporte a la Mediocridad.

“Lo que no se mide no se puede mejorar” Peter Drucker.

Cuando un atleta que corre los 400 metros planos quiere mejorar su tiempo tiene que medirlo primero. Si no está continuamente superando su récord, hace cambios en su estrategia, su alimentación, su rutina de ejercicios. La evaluación es el medio indispensable para la mejora continua y es el primer requisito de cualquier sistema de calidad.

De igual manera se miden las ventas, la producción, la participación de mercado, las entregas a tiempo, etc. Y se grafican en lo que conocemos como “métricos”. Derivado de esos resultados, se evalúan las estrategias a seguir para mejorar, siempre mejorar.

Es entonces cuando la medición y la evaluación se convierten en nuestros mejores aliados y no en nuestros enemigos.  No solo en el área de empresas, sino en el área personal, nuestras finanzas personales, nuestra salud con exámenes médicos anuales, etc.

Hay que evaluarse lo más frecuentemente posible. En el área de producción se evalúa diario, y a veces incluso por cada lote o cada muestra tomada. No debería la empresa esperar a juntar un cúmulo de piezas defectuosas, sino hacer las correcciones oportunas y cortar costos si es que quiere sobrevivir. En las áreas administrativas y comerciales debería de evaluarse cada semana a más tardar, a fin de tomar acciones correctivas.

Esa evaluación semanal contradice en los hechos cuando las empresas miden el cumplimiento de sus objetivos mensualmente o semestralmente. Se evalúan formalmente a los ejecutivos una o dos veces al año, lo cual es demasiado tarde. Las evaluaciones se deben hacer semanalmente, como máximo. Así mismo es incorrecto que solo el jefe sea el que evalúe al ejecutivo. Las evaluaciones deberían de ser también de los ejecutivos hacia el jefe. Pero las empresas tienen miedo que los ejecutivos evalúen al jefe y a la empresa misma. Lo cual hace que se pierda valiosísimas aportaciones de mejora. ¿Quién nos dice que el jefe está bien y que el ejecutivo está mal? Hay malos jefes. Nuevamente, las evaluaciones las vemos como enemigas y no como lo que son, nuestros aliados, instrumentos necesarios para la mejora continua.

El marido debe evaluar a la esposa y debe darle retroalimentación de manera asertiva, propositiva. La esposa debe evaluar al esposo de la misma manera. Cuando se vea los beneficios de haber hecho las correcciones entonces se puede salvar a un matrimonio y a la familia.

En México, sin embargo, se anula la evaluación a los maestros de escuelas de gobierno, porque se considera “punitiva”. Eso es un pasaporte directo a la mediocridad. Sí, las evaluaciones reprobatorias tienen consecuencias, y deben tenerlas. En el mundo real si un ejecutivo, emprendedor no hace bien las cosas lo paga con su trabajo, su sueldo o con su empresa. El mundo está en constante evolución y el que se quede atrás pagará el precio de no querer mejorar. Los maestros (no todos, por supuesto) si no quieren ser evaluados, que se dediquen a otra cosa menos a enseñar a nuestros hijos, no queremos mediocres y gente cobarde enfrente de un aula. No los querría un padre de familia sensato. Todos queremos gente capacitada y certificada para pasar conocimiento a las nuevas generaciones.

Si la anulación de la reforma educativa contempla cancelar las evaluaciones a los maestros, que contemple también la cancelación de las evaluaciones a los alumnos, los exámenes se cancelan, para que sean congruentes los maestros hacia los alumnos, que todos pasen. Bienvenidos a la tierra de la fantasía, al engañarnos a nosotros mismos, al auto-sabotaje. Lo único que se logrará es mandarle el falso mensaje a los niños que el mundo te perdonará si eres mediocre.

Es muy ilustrativo ver que nuestros políticos jamás mandarían a sus propios hijos a estudiar a una escuela de gobierno. No, para ellos escuelas privadas y con profesores ultra-evaluadísimos, si se puede trilingües y con actitud de servicio y mejora continua. Ese es el nivel de incongruencia que muestran los políticos, desde el presidente de la república hasta cualquier diputado local. Trata de averiguar a qué escuelas mandan los políticos a sus hijos, y va a ser privada. Nuestros políticos quieren tener contenta a la SNTE y CNTE, los sindicatos de maestros, pero sacrificando el futuro de toda una generación de niños mal enseñados.

Lo que está ocurriendo en México es instaurar la mediocridad, las zonas de confort, en suma, un crimen. No hay empresa privada que quiera sobrevivir donde no se evalúen todos. Y si no quiere evaluarse, la competencia, los inversionistas, los clientes sí evaluarán a la empresa. Los financieros evalúan a los países, los jefes nos evalúan, los jueces evalúan a los atletas en las olimpíadas, y con el internet es ahora mucho más fácil. Siempre seremos evaluados, lo queramos o no.

Y ya que no hay modo alguno de zafarse, enfrentemos entonces las evaluaciones con valentía y viéndola como algo motivador. La evaluación jamás se quitará en el mundo, y eso es una buena noticia.

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